Ayer tuvimos el gran privilegio de disfrutar de dos músicos en clase. Selma, la mamá de Kai, trajo su arpa y tocó para nosotros. Thomas, el papá de Kai, cantó para nosotros "El organillero", de Schubert.
Pasamos un rato maravilloso, no sólo escuchando sino también participando en una canción con instrumentos de percusión.
No tengo palabras para agradecerles su presencia en clase, y en las otras dos clases de 5 años. Gracias por dedicarnos su tiempo, por organizar las actividades que tanto nos gustaron y por compartir su talento. Fue un día inolvidable. ¡Gracias!































































































